miércoles, 1 de mayo de 2013


TRABENCO  (SUMASIEMPRE NUNCARESTES. Luis)

En TRABENCO (“TRABajadores EN COmunidad”), toda la comunidad educativa participa de forma activa para conseguir una formación integral de los escolares, un constante desarrollo profesional de los profesores y, un crecimiento cultural y humano en conjunto.

Es una escuela abierta, una escuela para todos, una escuela que es comunidad y una comunidad que es la escuela. En sí, una escuela como deberían ser todas, una escuela inclusiva.

En este colegio todos los agentes implicados interactúan comunitariamente respaldando un aprendizaje cooperativo. Su forma de trabajar es por proyectos y, en la mayoría de casos lo realizan a través de investigaciones y talleres.

Ciertamente, al trabajar con esta idiosincrasia los niños se sienten mucho más autónomos y seguros durante el proceso de enseñanza-aprendizaje y se desenvuelven como pez en el agua interactuando dentro del universo de aprendizaje con padres y profesores a la vez.

Los padres pueden asistir a las clases, pueden colaborar en ellas. Los padres forman parte del colegio y éste parte de la familia. Factor muy a tener en cuanta, más, cuando abrir las clases es certidumbre de seguridad en lo que se imparte y cómo se imparte.

Los niños y niñas de este colegio se sienten cómodos y felices participando en él, les gusta su centro, se sienten muy orgullosos de su colegio y, esto les posibilita un aprendizaje mucho más significativo que el que se viabiliza en otro tipo de escuelas.

En Trabenco no existe el director como tal , se basa en una estructura horizontal donde todos los miembros de la comunidad son iguales y tienen el mismo valor , donde todos aportan, donde todos construyen, donde todos son iguales. Cada profesor debe preparar un proyecto educativo para formar parte de esta comunidad educativa.

De otro lado, en este centro es habitual realizar asambleas abiertas en todos los cursos. Obviamente, ni que decir tiene, el extenso beneficio que facilita reflexionar, debatir, inquirir, argumentar, sacar ideas y llegar a acuerdos conjuntamente y constantemente por parte de los niños.

En este centro no existen las notas como tal, se va mucho más allá, se evalúa el genuino progreso que ha tenido cada cual, y no el que inexactamente cuantificaría un examen.  En sí, no reflejan en un papel cuantas han suspendido, van más allá, este colegio trabaja significativamente con proyectos que aproximan mucho más a los niños su realidad (a lo que realmente  les interesa y deben aprender). Y  sin necesidad de lo arbitrario de un examen, logran de una manera mucho más fidedigna cuantificar todas las capacidades alcanzadas por cada alumno.

En este centro, la inclusión, la cooperación, la igualdad, la diversidad, el esparcimiento, la inteligencia emocional  y la comunidad vienen siendo estribos donde apoyarse desde hace más de cuarenta años para echar por tierra barreras tradicionales que se sustentan en lo desatinado.  

Eliminar barreras nos acerca a la educación inclusiva y autoevaluar el proceso de forma constante nos proporciona el feedback imprescindible para salvaguardar el rumbo hacia una verdadera educación que nos aglutine a todos. Aunque en cierta manera me salió una frase “apaña”, ya no es hora de estas, hoy más que nunca es hora de predicar con el ejemplo a través del ahínco, el coraje y el convencimiento de una escuela para todos. 

En otro orden de cosas, este colegio es una comunidad en la que se comprende y entiende la riqueza del individuo,  en el que no se ponen barreras, y en el que las cosas se logran a través de acuerdos. Sin ir más lejos, en este centro hay una comisión de comedor en la que los padres ayudan a confeccionar los menús que comerán sus hijos.

Una educación de todos y para todos es posible y únicamente depende de ti, de mí y de los que tenemos al lado. ¡¡SUMA SIEMPRE NUNCA RESTES!!

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