lunes, 8 de abril de 2013



TONY BOOTH.  ( SUMASIEMPRE NUNCARESTES. Luis )

Me sumo a los que piensan en educación que lo importante no son sólo los contenidos académicos que se gestan en el cerebro de los niños, sino como educamos su corazón en un mundo globalizado, en el que habitamos gente muy dispersa, muy desemejante, que muchas veces parecemos no tener nada en común, pero que tenemos que aprender de una vez por todas a gestionar esta diversidad.

Para Tony Booth, la diversidad siempre está presente, hasta en la clase más homogénea. La escuela inclusiva plantea el respeto a la diversidad con un reconocimiento de la humanidad común en la diferencia.

“Educar en la ‘diferencia’ es conocerla y reconocerla, nunca negarla. Si se niega se excluye”.

Por eso, pienso que la coherencia es un compañero de viaje irrenunciable al que todos debemos prestar la atención que merece, más, cuando nuestro comportamiento expresa más que cualquier otra cosa.

De otro lado, Tony Booth afirma que parte de la comedia humana involucra la adopción de valores por personas que no tienen intención de ponerlos en práctica salvo para sentirse bien consigo mismos o admirados por otros.

Por eso, para sumarme a la visión inclusiva que da Tony Booth. En la cual, cada persona debemos tener un concepto de inclusión propio que tenga sentido para nosotros, personal, que podamos sentir, defender y definir fácilmente. Concreto, que para mí inclusión es preocuparse por el otro, emocional y socialmente,  y para él, más certeramente apuntado, no cabe duda, poner valores en acción que desarrollaré un poco más abajo.

Por lo que antes de entrar a desarrollar los valores que él propone , considero sustancial reseñar la importancia de alcanzar habilidades como regular nuestras emociones,  y ser competentes en la interacción con personas de diferentes culturas, responsabilizándonos no sólo de nuestras propias acciones sino también del bienestar de los demás a través de una educación inclusiva que englobe emociones e inteligencia social. En sí, es como aprendo a gestionar las emociones personales, como aprendo a ser consciente de las necesidades de los demás, como las identifico, como puedo mantener y agudizar mi conciencia de modo que no sólo vea mis reacciones internas sino también el entorno de la clase contribuyen a consolidar

De otro lado, Tony Booth plantea la educación como el fluir de nuestras vidas para un desarrollo coherente y ético de escuelas y comunidades. Una educación para todos en escenarios para todos. Más, cuando parte de la premisa, que derechos presupone el valor de la igualdad y que esto explica porque en este mundo tan desigual los valores son disgregados constantemente y que hay que poner valores particulares en acción.


Él especifica que los valores inclusivos están involucrados con cuestiones de igualdad, derechos, participación, aprendizaje, comunidad, respeto a la diversidad, confianza y sustentabilidad y también con las cualidades de compasión, honestidad, coraje y alegría.

Así que, un claro compromiso con tales valores explica porque nos debemos  preocupar por incrementar la participación de otros.  Y se vuelve a denotar que es más relevante  entender los valores de las personas por lo que hacen más que por lo que dicen.

Para él, en los valores subyacen todas las acciones y planes de acción. Tony Booth dice que todas las acciones, prácticas y políticas pueden ser, por lo tanto, vistas como la representación de argumentos morales.

No podemos hacer lo correcto en educación sin entender los valores de los cuales se desprenden nuestras acciones y entiende los valores como formadores de acciones.

Sin igualdad no hay derechos. Los derechos es una forma de afirmar que todos somos iguales y, por tanto, debemos tener la misma prerrogativa para cumplir con las necesidades.

La participación se trata de estar con y colaborar con los otros. Implica un compromiso activo y un involucramiento en la toma de decisiones. Abarca el reconocimiento y valoración de una variedad de identidades, para que las personas sean valoradas y aceptadas por lo que son.

En la educación inclusiva el aprendizaje es visto sin límites, se valoran los logros de todos más que los de un conjunto limitado de logros académicos básicos de algunos.

La educación inclusiva Implica un incentivo para el desarrollo de sentimientos en la comunidad. Se considera importante el compromiso de la educación en la vida y en la cohesión de las comunidades. Más cuando los escenarios educativos se convierten  en un recurso para el aprendizaje y de actividades para todos en la comunidad.

Para él, la sustentabilidad conecta a la inclusión al más fundamental objeto de la educación,  preparar a niños y jóvenes para formas sustentables de vida en comunidades y entornos sustentables.

De otro lado, es necesaria la confianza como ese prerrequisito para establecer el diálogo entre personas y la compasión como voluntad de entender el mundo emocional desde el punto de vista de los otros.

La gente inclusiva debemos ser honestos, la educación requiere integridad de quienes queremos trabajar en ella. En comunidad, aquellos con menor poder dependen de la honestidad e integridad de aquellos con más poder, si es que su participación no está coartada también viene a decir.

Subraya el coraje como el elemento  esencial de una estructura en la que otros valores deben ser defendidos.

Tony Booth ve la inclusión como un mejoramiento del espíritu humano, un compromiso gratificante hacia enseñar, aprender y hacia las relaciones.

Y menciona, que como no siempre está presente la alegría en la educación aunque debiera ser vista como un fin placentero en si mismo, alude a la valía de la alegría como valor inclusivo.

También define que el apoyo inclusivo se puede definir como “ todas aquellas actividades que aumentan la capacidad de valores (y personas y sistemas) para responder a la diversidad de forma tal que valore a cada uno por igual.

Tony Booth percibe la inclusión preocupada en tres perspectivas interconectadas sobre la participación de todos los niños, lo cual se enfoca en individuos, sistemas y valores, e insiste, en que debemos desarrollar sistemas y escenarios que respondan a la diversidad de una manera en que la se valore a todos por igual.

Para finalizar, según Tony Booth el índice de inclusión abrió los ojos a una definición más amplia de educación inclusiva no sólo como una iniciativa de la discapacidad, sino como una iniciativa para desarrollar comunidades de escuelas inclusivas e identificar las barreras del aprendizaje y la participación para el beneficio de todos.

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